Megaciudad y la polarización de Buenos Aires


Fuente: Elaboración Propia

Ciudad de Buenas Aires, capital de la República Argentina y una de las 10 mayores aglomeraciones del mundo. Posee uno de los puertos más importantes del país lo que ha beneficiado el desarrollo de la economía y así, su expansión con otras redes, Puerto Madero, que influye en el proceso de la densificación del centro y de la extensión el área hacia el Este y Sudeste.

La inversión extranjera en ciudades como San Pablo o Buenos Aires, han tendido a generar importantes cambios a nivel económico, social y territorial. Si bien, Sassen analiza a las megaciudades como Tokio donde el dinamismo territorial lo dan los servicios de producción, para el caso de América Latina pareciese que el desarrollo se da en el ámbito de los servicios de consumo, más que en los de producción, como centros comerciales, parques, etc.

“Buenos Aires, es una ciudad singular en su contexto regional, y por la velocidad y magnitud de los cambios que ha tenido en las últimas dos décadas.

La ciudad presenta una fuerte concentración hacia el norte, bajo la forma de suburbanización privada, entendiendo como suburbanización privada a parques privados y barrios de la misma índole, entre otros.

Éste tipo de suburbanización está formando a gran escala las primeras formas masivas de suburbanización de tipo norteamericano en una metrópolis que ha conservado hasta fines de los años setenta un patrón más bien europeo de urbanización y parece ser el factor más determinante de reestructuración económica y territorial (…)” [La Ciudad Global, Saskia Sassen. En línea. Disponible en Internet: www.plataforma.uchile.cl/fg/.../globalizacion/.../doc/ciu_glob.doc].

Por lo tanto, Buenos Aires muestra claramente una organización fragmentada y dual del espacio urbano e indudablemente está siendo afectada por la penetración de la economía global, siendo una megaciudad periférica.

Referido a su estructura urbana, es posible identificar como ejes principales la existencia de dos diagonales que comienzan en la Plaza de Mayo, que es la planificación urbana moderna de ésta ciudad, luego, como en toda ciudad desarrollada la implementación del ferrocarril, lo que genero la articulación del territorio fue esencial para la mayor conectividad dentro de la ciudad (Modelo Longitudinal), comprendiendo que el ferrocarril en las ciudades latinoamericanas ha estructurado a las repúblicas y en manos de la administración inglesa, ya que el desarrollo de la infraestructura parte con éste lo que genera oportunidades.

Hausmann, también tuvo un rol muy importante en la estructuración urbana de Buenos Aires con la eliminación de las calles angostas, creación de jardines entre los años 1840 y 1860, haciéndola muy parecida a la capital de Francia, París.

Río de Janeiro y Las Favelas

Fuente: Elaboración Propia
Contrastes de Río de Janeiro: Favela Vidigal junto al Hotel Sheraton
Fuente: http://www.flickr.com/photos/jeffbelmonte


Río de Janeiro, capital de Brasil, es una de las ciudades con más cantidad de habitantes y más desigualdad social dentro de América Latina, lo que genera graves problemas de pobreza.

La característica principal de Río de Janeiro es la dualidad que presenta, en el sentido que no presenta un “sector económico medio” que hable de “equilibrio”, ya que solo se presentan los sectores altos y bajos, creando una ciudad de tipo segregada, polarizada o fragmentada que implica la no integración.

La integración es posible gracias a la implementación de redes viales, por lo tanto, el problema inicial de la ciudad de Río de Janeiro fue la estructura territorial que posee, el ejemplo principal de la segregación espacial son las llamadas favelas que corresponden a las áreas de marginalidad que tienen como principal característica la exclusión y la violencia, trazados laberínticos y compuestos por un gran número de divisiones, pasillos angostos y callejones, lo que habla de las ciudades “espontáneas” o sin planificación territorial y donde existe un total control del habitante generalmente con gran intervención militar “Operativos Militarizados”.

“Las favelas son como ciudades medievales, fortificaciones defensivas que tienen sus límites determinados por la miseria (…) construidas con materiales de mala calidad, esos conjuntos habitacionales están ubicados en zonas apartados del centro de las ciudades, carentes de infraestructura adecuada. Su alejamiento manifiesta una clara intención de los poderes públicos en segregar una parte de la población(…) los espacios públicos son frecuentados por los moradores, como en todas las favelas, es como si las pequeñas casas, ya abarrotadas, derramasen en las calles sus excedentes. En las esquinas: puntos comerciales, puntos de drogas, puntos de encuentros (…), mujeres lamentan sus desdichos en la soledad de amar y amamantar a hijos sin padres (…) el tiempo rápidamente los hace hombres, los amigos ahora se convierten en socios de pandillas del crimen. Para los que viven en la marginalidad, el trabajo es sinónimo de esclavitud, no es posible vivir dignamente con un trabajo honesto, los que intentan, son considerados necios”. (PASSOS, Selma. Ensayo: Las favelas o las Cidade de Deus: ¿Una identidad del gueto negro? Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona [En Línea] 2005 [Citado en 15 de Noviembre 2009]. Disponible en: http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-194-48.htm).

Conexión ilegal al tendido eléctrico en Favela Rocinha

Fuente: http://www.flickr.com/photos/anijdam


En la década de los 80 Río comienza a tomar envergadura, debido a la globalización como particularidad de las ciudades de America Latina, provocando el énfasis en el interés del problema por parte de la Conferencia Episcopal levantando una “alerta sobre la pobreza”, ésta enfatizaba en el Derecho a la tierra o vivienda.

Así se creó el “Proyecto Favela Barrio”, donde se regularizaba la favela, buscaba la permeabilidad o la accesibilidad al territorio (Integración entre A-B), control en la expansión (acciones de erradicación) y sociabilidad entre los habitantes, puesto que la comunidad crea su propio espacio público.

“Tiene como objetivo la integración de las dos partes de la ciudad, la formal y la informal, se hace posible la regularización de la propiedad del suelo, además de la ejecución de las infraestructuras, los equipamientos y los servicios, en un esfuerzo sincronizado y coordinado, basado en una correcta colaboración de las comunidades. El resultado es la conversión de los asentamientos espontáneos en barrios formales, sacándolos de la irregularidad y abriéndolos a una verdadera ciudadanía”. (Programa Favela Barrio, Río de Janeiro, Brasil. Experiencia seleccionada en el concurso de Buenas Prácticas, Dubai. [En línea] 1996. [Citado en 15 de Noviembre 2009] Disponible en: http://habitat.aq.upm.es/bpn/bp028.html).

Favela Rocinha

Fuente: http://www.flickr.com/photos/leszekwasilewski


Plano de la ciudad de Río de Janeiro. Situación de las decenas de favelas en las que viven un millón y medio de personas en la pobreza extrema. El punto rojo señala la favela de Dona Marta. Ilustración del artículo Dirty work de J. Beardsley y Christian Werthmann aparecido en la revista TOPOS 64.
Fuente: http://islasterritorio.blogspot.com

Territorio y Expansión Urbana. Caso Lima, Perú



El territorio urbano es el espacio donde se expresan las complejidades de los procesos que se han producido en el último tiempo como consecuencia de la globalización de la economía y del auge de las políticas neoliberales que se aplican a la producción y gestión del hábitat urbano.

El territorio, como base de las relaciones sociales. Es modelado y producido por la dinámica social, refleja sus cambios y las múltiples determinaciones económicas, políticas y culturales que en él tienen lugar.

En las últimas décadas las ciudades han estado sometidas a procesos económicos y sociales cuyo abordaje ha superado los límites tradicionales de aproximación a la temática urbana. [FALÚ, ana; Marengo, cecilia. Ensayo: Las políticas urbanas: Desafíos y Contradicciones. [En Línea]. [Citado Noviembre 14, 2009] Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/rural1/p4art2.pdf.



Como es el caso de Lima, Perú y su expansión urbana.



Fuente: Elaboración Propia.


Desde los años siguientes a su fundación en 1535 la ciudad de Lima no había conocido un período de crecimiento como el que ha vivido en la segunda mitad del siglo XX.

Entre 1940 y el año 2000, la población de la ciudad pasó de 645 mil habitantes a 7 millones 536 mil, multiplicando su población más de once veces. En el mismo período, el área que ocupaba la ciudad aumentó de 5 mil has a 78 mil has, casi 16 veces más.

El período de expansión que se inicia en los años 40 y que continúan en la actualidad suele dividirse en tres grandes etapas:

Hasta antes de 1954, el crecimiento de Lima se da en el cono de deyección del río Rimac. En ésa área se distribuían los terrenos entre urbanizaciones de clase media, para sectores acomodados y para los sectores más pobres de la ciudad.

Finales de 1954 cuando se dio la invasión de Ciudad de Dios, en lo que ahora es el centro comercial del distrito de San Juan de Miraflores. Esta invasión tuvo la particularidad de romper las fronteras del valle del Río Rimac y hacer que los sectores más pobres de la ciudad o “barriadas” se formaran en terrenos alejados del centro de la ciudad, lo que suponía un esfuerzo mayor para habilitar los terrenos, para lo que tuvieron una gran importancia las organizaciones de pobladores, que lograron articular sus demandas ante un estado con capacidad de atenderlas. En ese período las “barriadas” eran pequeños poblados emplazados en las afueras del casco urbano, formando, luego de un proceso de conurbación, los “conos”. En esta etapa es cuando se da el mayor crecimiento de la ciudad. Este proceso tuvo su punto cumbre en la fundación, asistida y direccionada por el Gobierno Militar de Juan Velasco Alvarado, de Villa El Salvador. Estos “conos” se fueron rellenando con nuevas barriadas y cooperativas de viviendas, constituyendo lo que hoy se ha de llamas “ciudad popular”. Al mismo tiempo, los sectores medios y acomodados de la ciudad se desplazaban desde el centro de la misma hacia nuevas urbanizaciones ubicadas en el espacio dejado entre la ciudad existente antes de este período de expansión y las nuevas barriadas que se estaban formando, aprovechando así la infraestructura urbana (vías de acceso, redes de agua y desagüe, redes de tendido eléctrico) que habían sido conseguidos por los pobladores que estaban construyendo su ciudad en los arenales que estaban siempre más allá. Este movimiento fuera del centro de la ciudad por parte de los sectores que tradicionalmente lo ocuparon inició su proceso de decadencia.

La tercera etapa es en la que nos encontramos hoy, se inicia en algún punto difuso de la década de los 80. Los motivos que causaron este cambio son de orden político y territorial. En lo político, la agudísima crisis económica y la violencia política que empezaba deterioró rápidamente las redes sociales que sustentaban el movimiento de los pobladores y minó la capacidad de que el estado pudiera responder a sus demandas, lo que hacía que los grandes proyectos populares para fundar nuevos barrios no fueran posibles. En lo territorial, los terrenos que presentaban buenas características para ser urbanizados al interior del cono se veían prácticamente agotados. Los nuevos barrios de la ciudad se forman en áreas marginales de la ciudad popular: laderas y cimas de los cerros, quebradas angostas y en terrenos ubicados al interior de la trama urbana existente que estaban reservados para construir en ellos equipamiento urbano. Este proceso de expansión en precariedad de las antiguas barriadas, viene acompañado de un proceso de consolidación de las zonas más antiguas de los conos de la ciudad. En 30 años las familias han logrado construir viviendas de dos o tres pisos, asfaltar las calles, construir colegios, postas y mucho equipamiento urbano que debería darles calidad de vida. Sin embargo, antes que estas áreas hayan logrado su consolidación, ya se observan en sus zonas centrales (habitualmente las más antiguas) el deterioro de su infraestructura.

A lo largo de estas décadas, en que la ciudad se ha transformado por completo, el papel del estado como planificador y regulador del crecimiento urbano ha sido mínimo. Hacia el sector popular tiene una política de hechos consumados, limitándose, amparándose en diferentes discursos a legitimar e institucionalizar las soluciones parciales e incluso defectuosas que estos sectores puedan dar a sus propios problemas de viviendas y barrios ya existentes o la generación de nuevas barriadas. En cambio, hacia las clases media y acomodada, el estado ha tenido una actitud sumisa y prácticamente ha dejado en sus manos el crecimiento de la urbe.

La ciudad es una ciudad fragmentada territorial, política y socialmente, en que los enclaves de la clase alta y los extensos terrenos populares parecieran darse la espalda entre ellos (…) los diferentes sectores sociales viven ciudades imaginadas e invisibles entre sí. (…)

A pesar de lo que podría hacer suponer esta realidad, la ciudad de Lima ha contado con instrumentos de planificación de su desarrollo metropolitano. El más reciente, y que teóricamente está vigente es el llamado PLAN MET elaborado por la Municipalidad de Lima y que debería regir el desarrollo de la ciudad de 1990 a 2010. (…) Los lineamientos de este documento han sido vulnerados, tanto como por los mismos pobladores de los barrios populares que buscan resolver sus necesidades en el corto plazo sin tener en cuenta la visión del desarrollo de la ciudad en el mediano y largo plazo. [Observatorio Urbano. Programa Urbano sector 2. Crecimiento y expansión urbana de Lima Metropolitana [en línea].2009. Disponible en: http://www.urbano.org.pe/observatorio/index.php?IDIOMA=OU&plantilla=contenido&ncategoria1=103&ncategoria2=153&ncontenido=146]